martes, 27 de abril de 2021

Veinticuatro horas en la vida de una mujer confinada

 Con respecto al libro de Zweig debo decir que su lectura no ha sido nada trascendental para mi, pero sí empatizo con la historia y por supuesto, estoy muy de acuerdo en que una mujer puede perder la cabeza, el sentido y más cosas por hombre ( o por otra mujer) durante veinticuatro horas, veinticuatro semanas o veinticuatro años. Porque así es el deseo y así es el ser humano, que ante todo somos eso, humanos. 

La historia comienza poniendo en tela de juicio a una mujer por haber escapado con un hombre francés y haber dejado toda su vida atrás, incluyendo en ella marido e hijos. 

Para la sociedad de la época , y no nos engañemos, para la sociedad de cualquier época y entre ellas se incluye esta en la que habitamos, es un escándalo, un alboroto, ¡madre mía!. Pero la mujer mayor de la historia que transita también por el mismo hotel donde se desarrolla la acción, se pone de acuerdo con el relator de la historia en comprenderla, empatiza con esa madre desairada que ha dejado su buena vida, su posición social, sus costumbres, su saber estar, todo, por un hombre.  

Es entonces cuando la anciana nos cuenta su historia y como adivinamos entre sus palabras la pasión, el deseo y la experiencia que vivió en tan solo veinticuatro horas. ¿Quien no ha sentido el poder de esa tentación, de querer abandonarlo todo, largarse a otro lugar, perderse, sola o mejor aún, con alguien que nos hiciera perder la cabeza?. Porque si, esas personas existen.Aparecen de la nada y es como si todo cambiara. Las calles que recorres a diario se ven diferentes, las caras conocidas desaparecen para transformarse en caras amables que acompañan a la pintura , al cuadro del que esta hecho ese deseo. Y esa persona te empuja a la locura y sientes un deseo tan fuerte, tan intenso que te ves capaz de hacer cualquier cosa, desde volar en globo hasta  bajar a las infinitas profundidades del mar.
Las sombras del amor 


Pero el deseo viene de más atrás, de algo que no está bien en ti. De escapar , de cambiar de vida. es un deseo común que todas las mujeres hemos experimentado alguna vez en la vida. Reprimimos nuestros sueños, ilusiones y fantasías la mayor parte de las veces por el qué dirán, por convenciones sociales, por ellos.

Tantos y tantos sueños hechos añicos, tanto poder creativo, artístico ,escondido, mutilado, atrapado entre telas, costuras, pañales o jabones. Si esta sociedad presume de algo es del cambio o de al menos, de querer cambiarlo, pero el camino es largo y con un montón de trampas y resaltos en el camino. Algo así como le pasaba a Jennifer Connely hasta que llegaba Dentro del Laberinto.

Crucemos ese laberinto de pasiones, de ideas, de rechazos, de miedos, de inquietudes, atravesémoslo y rompamos esos grilletes, gritemos libremente que no solo nos merecemos veinticuatro horas sino toda una vida de la vida de una mujer.




domingo, 18 de abril de 2021

LOS REFERENTES DE PETER PAN. Sueños y fortalezas en tiempos de pandemia.

Cuando un libro sale a tu encuentro y se choca contigo.


Frugal, sin servir de precedente y muy simplón, pero tan llamativo por su portada.

Hace dos años comencé a replantearme esta locura de viaje que ahora, en este momento, queremos mi hermano y yo comenzar a crear. Si todo fluye y le echamos fuerza, magia y empeño, creo que sería algo aún mayor de la magia que ya de por sí contiene la idea.

Los sueños pueden acompañarte toda la vida pero de ti depende que sean solo eso, sueños o que estos se hagan realidad. Bueno, de ti y de mil factores y zancadillas más que siempre van a aparecer ,pero lo que jamás hay que perder es algo básico que la mayoría de las personas pierden con la edad : la magia. 

Cuando somos niños está ahí, nace innata en nosotros, pero con el paso de los años nos la matan, la matamos, quieren asesinarla. Algunos nos negamos, para algunos somos unos locos, o tenemos muchos pájaros en a cabeza , pero si están ahí, habrá que dejarlos volar. 

El mundo no se ha hecho de gente seria con cuervos en jaulas mentales que nunca han dejado escapar. Si no hubiera sido por esos deseos, ilusiones, aventuras...¿qué sería de este mundo? algo más frío, nebuloso y serio de lo que ya es y yo, sinceramente, no quiero , me niego a vivir en un mundo así.

Persistir, y no olvidar tu yo niñ@ interno, esa es la auténtica magia. Y creedme, estamos rodeados de ella, solo hay que dejarse llevar, sin trucos.

Me encanta creer en hadas, duendes, gnomos... Cuando el día y la mente están fríos, nos sale ese lado en el que pensamos :¿qué demonios? ¡todo esos son paparruchas! , haciendo mención a uno de mis cuentos favoritos de Dickens y te preguntas ...¿realmente merecerá la pena? pero al momento te llega la respuesta : sabes que si no fuera por esa nota de fantasía tu mente se amarillearía y se le caerían las hojas de gracia y color como los pétalos de una margarita. 

'Échale guindas al pavo! como cantaba esa folclórica. ¿acaso es malo soñar? Hay gente tan tan aburrida que hasta se niegan a admitir que sueñan, lo destierran, no dan importancia a sus sueños, ni los nocturnos ni los ambicionales. Te dicen con un áspero sentimiento : yo no sueño, y creen que por ello son más serios, más reales, más adultos. Ohhh, quédate en tu mundo, en el país de la adulted, donde las curvas se tornan hacia abajo, como las sonrisas desganadas que entornan las comisuras de los labios , hacia la pobreza de la mente y del espíritu.

¡Qué orgullosa estoy de soñar! dormida y despierta. Llevo tanto años interesada en ese mágico mundo... ¿por qué soñamos? ¿Qué significa ésto? ¿por qué  hay sueños que nos dejan un regusto tras levantarnos de días o semanas incluso? . ¿Hacia dónde nos quiere llevar el subconsciente con estos sueños? .



¡Viva la magia! porque sin ella no viviría el artista, es esa chispa dorada que entre en las mentes del pintor y del escritor y hace que todo fluya, como en el país de Nunca Jamás.

Apunte :Conseguir la edición ilustrada de Peter Pan.




MEMORIAS DE UNA OCCIDENTAL APRENDIENDO SOBRE JAPÓN


 

 Tengo una lista amplísima de libros que quiero leer. No solo la lista en sí, sino que están ahí en cuerpo y lomo presentes en mi casa para recordarme diariamente que hace un tiempo  que me hice con ellos y aún no han cumplido su función. Los libros, como muchas cosas en la vida, llegan justo cuando tienen que llegar, o al menos yo así lo creo...

Hace poco descubría y no muy a mi pesar, los audiolibros. No tengo nada en contra de este formato, sino es que aquellos que había intentado escuchar hasta la fecha ,estaban narrados por voces muy informatizadas, se hacían lentos, pesados... y oye, que queréis que os diga, a mi lo de leer me gusta hacerlo por mi cuenta, no que me lo lean,mientras conserve la vista , prefiero que así sea.

El caso es que con una de estas modernas modernizas ( incluso para mi edad) aplicaciones ,me dejé llevar y me puse para trabajar un libro que hablaba sobre los usos y costumbres de Japón. Había oído hablar de lo bueno y malo de este país, escuchado de gentes de diferentes personalidades, fascinados por esta cultura. El caso es que el libro de cierta manera llegó en este año  y en este momento de entre pandemias, así queme hacía falta escuchar (leer) algo así. Es más, soy tan romántica que no pude resistirme a comprarlo en papel y así poder tenerlo como guía básica de cosas que siempre quiero recordar. 

Entonces recordé que tenía por leer " Memorias de una Geisha"(o el propio libro me lo recordó a mi), un libro que siempre me había parecido que el día en que lo leyera me  iba a gustar. Tenía buenas expectativas con respecto a esta lectura y la verdad es que no me ha defraudado.

 Llegó, como os decía al principio, en el momento en el que tenía que llegar. No contaré lo mismo que sabéis que pasa cuando un libro te atrapa entre sus páginas, cuando profundizas en su personaje, empatizas con aquel o aquella que te cuenta la historia...si leéis , ya sabéis a que me refiero. Además me ha hecho conocer más sobre esta cultura y costumbres de las geishas, mujeres  de las cuales desconocía por completo muchas, o la gran mayoría de sus costumbres. 


Con una literatura básica, sin enrevesamientos, entendemos muy bien la historia de Chiyo. Soy de las que cree que no hace falta una literatura complicada, enrevesada y ultra culta para contar una buena historia. Si que es verdad que quizá falte esa profundización de los sentimientos más intensos de la protagonista, pero no olvidemos que al fin al cabo la historia está vista y contada desde un punto de vista de un hombre y además occidental, algo que es quizá lo que pueda que más me descuadre de esta historia. 

Fue llevada al cine, y tengo unas ganas locas de  ver la película para ver el destrozo ( o no) de la historia. Siempre, y supongo que le pasará a más de uno y una que nos guste leer, procuro leer el libro y luego visualizar qué es lo que la industria del cine ( y más Hollywood) ha podido entender de ella. Hubiera sido quizá mejor que la historia hubiera sido japonesa en todos sus sentidos. Hay películas tan bellas de ese país...para ejemplo el cine  de los estudios Gimbly ,el cual también he conocido hace tan solo un par de años y me viene fascinando su calidez, su dulzura, la manera de transcurrir esas historias. Me resulta tan sumamente relajantes que a veces se me hace difícil no quedarme dormida viendo esas películas, no por aburrimiento, ni mucho menos, si no por esa paz que transmiten esas historias y esa cultura del antiguo y también moderno Japón.


Creo que queda más que recomendada la historia y no solo el best seller ( que ha llegado a ser) si no la historia de Sayuri y la de tantas Sayuris , en oriente y occidente. Una literatura de algún modo feminista y rompedora en un espacio donde el machismo imperante hace estragos, aquí, allí y en todas las partes del mundo. 
Bella, cálida, acogedora, blanca...como el maquillaje de una geisha,.


jueves, 17 de septiembre de 2020

Una habitación propia- Leyendo a Virginia Woolf


 

Debo reconocer que me siento avergonzada. No ha sido hasta ahora cuando he leído a Virginia Woolf al completo. Comencé cierta vez "Las Olas" pero mis obligaciones diarias me obligaron a  apartarlo y quedó en los libros de "algún día". He visto películas sobre su vida, he leído interminables pasajes sobre su figura, su forma de ser, sus escritos, pero no ha sido hasta ahora cuando me he visto tan reflejada en un personaje al que siempre he asociado mucho con mi carácter y personalidad. Somos tan parecidas...

 Creo, al igual que ella en esta obra, por entero, que una mujer debe tener esa habitación, yo la tengo y debo decir que el hecho de que se me ofreciera esta habitación desde la que ahora escribo, fue un atenuante más que me impulsó a querer aún más al que ahora es mi marido. Siempre he dado por hecho que una mujer necesita su espacio y que es importante lo que le rodea a éste. No podemos concentrarnos en escribir obras, relatos o cuentos desde una habitación pobre, con ruidos de fondo y sin buenas vistas, como es mi caso. Y hay algo aún mejor de ella que me ha encantado: rompe con la falsedad y el falso mito de que no se necesita para ello dinero. Es mentira, se necesita esa asignación, es imprescindible para poder sentarte relajadamente a escribir y no tener la cabeza pensativa con problemas económicos. Era hora de que alguien lo escribiera. Se escribe, se piensa, se pinta...mejor con el estómago lleno. Mejor si esta asignación llega puntualmente cada mes que tener que salir a buscarla en trabajos anodinos que no aportan nada y que vacían tu alma y mente por momentos.



Si es duro ahora hablar de feminismo, la conclusión a la que llega Virginia (perdonadme que la tutee) , es pues para su tiempo, arriesgada. Ahora entiendo porque siempre exageraban su condición de mujer solitaria y "desquiciada". Si, sufría de depresión, ¿y quien con una mente crítica y pensante no puede sufrirla? . ¿Cuantas mujeres fueron etiquetadas de enfermedad mental por ser críticas con la sociedad que las rodeaba o por decir las cosas tal y como las pensaban? .Eso nunca entra en los planes de esta sociedad patriarcal.

Extraño una vida como la suya, porque a pesar de sus pesares, ella rompió moldes, contactaba con esa naturaleza salvaje que solo nosotras tenemos, escribía igual que pensaba y es por eso, y por tanto más , que adoro a esta mujer. 




lunes, 22 de junio de 2020


Comparativa estilística, conceptual y sociológica de las películas “El gabinete del Doctor Caligari “(1920- Robert Wiene, Alemania) y “ Persona” (1966- Ingmar Berman, Suecia).


Ante todo, nos encontramos ante dos películas que marcaron un antes y un después en la historia del cine.
El Gabinete del Doctor Caligari es considerada una de las grandes películas de terror de los primeros años del cine mudo y la primera película que llevó el Expresionismo alemán a la pantalla. Este tipo de cine aparece en la Alemania de principios del siglo XIX, como una reacción contra el Impresionismo. El Expresionismo apostaba por la expresión de los sentimientos propios y del mundo interior, más personal. Este cine comienza conocerse pasada la Primera Guerra Mundial, cuando ya casi había desaparecido en otras ramas del arte. Gracias al papel del teatro expresionista,  la distorsión formal y la expresión emocional son retratadas perfectamente en este género.
La película, como si de una obra teatral se tratase, se divide en seis actos. Toda la expresividad del cine mudo recaía en la gestualidad y miradas de los personajes.

La UFA (Universal Films AG), era por entonces en Alemania una potente industria de información y propaganda que pretendía educar a la población con los valores impuestos de la Alemania imperial.
El comienzo del relato es visto como un recuerdo de uno de los protagonistas, Francis, con lo que se nos muestran los hechos desde ese lado subjetivo de la historia.
Ante una sucesión de crímenes, comienzan a sospechar de ese doctor que  tiene su puesto en una barraca de feria que acaba de llegar a la ciudad. Ante la atenta vigilancia del narrador, una de las noches descubren que es Caligari el culpable de dichos crímenes que comete a través de la persona de Cesare al que mediante hipnosis y aprovechando su sonambulismo, tiene dominado.
Investigan la persona de Caligari y descubren que es el director de un psiquiátrico y que lleva a cabo esta serie de asesinatos inspirándose en los hechos acontecidos décadas atrás donde el verdadero Caligari llevó a cabo este tipo de pruebas con un paciente.Nos retrotrae al comienzo de esas primeras investigaciones con su paciente, sirviéndose del método flashback, algo innovador para la época.Las obsesiones del director (Caligari), le llevan a caer en la locura, con voces interiores que persiguen al personaje.
El final del film se remonta a la escena primera, donde vemos a los hombres del principio dentro del patio del manicomio junto con otros internos. Robert Wiene, el director, añadió posteriormente un prólogo y este epílogo que cambian por completo la historia, anulando todo espíritu de crítica social que al principio representaba.
La gran interpretación de los actores principales, se ve enfatizada por el uso de los primeros planos, la gran belleza de los decorados, el juego de la iluminación, con sus luces y sus sombras, escenarios dislocados antinaturalistas, fuertes contrastes y fundidos a negro. Crea un espacio claustrofóbico, como si entrásemos en la mente de un demente, rompiendo toda estructura clásica. Provocó un estilo propio, el “Caligarismo” que más tarde se utilizaría para películas de esta época del cine alemán.
Cesare aparece en pantalla sigiloso, con rostro y cuerpo teatrales. Representa el lado de la oscuridad. Jane, la mujer a quien el doctor le ha enviado a matar muestra la luz, representa lo claro, lo virginal y puro. Las figuras de ambos se contraponen y se unen a la vez y forman una escena totalmente tenebrista.


Dentro del contexto social, cultural y político de la época podemos apreciar esa inspiración en el  romanticismo literario y las vanguardias de la época. Es un periodo de entreguerras. El cine era un medio excelente para expresar los sentimientos y angustias de la sociedad y despertar sentimientos de terror en los espectadores. Cesare es más que una persona, un espectáculo en sí. Los miedos y fantasmas son representados en una primera idea de cine-arte.
Es evidente la fuerte condición psicológica y su desdoblamiento de la personalidad, con una fuerte complejidad psicológica en sus personajes. Lo consciente y lo inconsciente se mezclan; el sujeto y su sombra, la realidad y el deseo.
Todas estas características están presentes en autores venideros que beberían de todo ello y lo expondrían en su cine, directores  tales como Ingmar Bergman.
La iluminación, el pesimismo, personajes con trastornos mentales, flashback, voces múltiples, son parte esencial de su obra. El expresionismo y la obra de Bergman apuestan por una fuerte subjetividad. Muestran las angustias, miedos, soledades, dolor y terror del individuo.
Tenemos en ambas películas las dos vertientes. La figura de la víctima y la figura del perjudicado, como unos se valen de otros, como “chupan su sangre” literalmente, como hace Elisabeth con Alma en una de las escenas de Persona.

Persona es el rostro, la máscara en forma de metáfora de la imagen fílmica (es el rostro de Cesare y el rostro de ambas mujeres cuando se funden en uno solo). Bergman nos muestra aquí la culminación de la modernidad cinematográfica en su cine, iniciada en Europa con el Neorrealismo tras la segunda guerra mundial.
Ambas películas pertenecen a periodos posteriores a las grandes guerras y forman parte de un antes y un después a la hora de hacer un nuevo cine.
Persona es “la máscara del actor” o el “personaje teatral” sirviéndose  como en el expresionismo de la gestualidad propia del teatro.
Elisabeth ha dejado de hablar mientras representa una obra teatral. Alma, la enfermera que la cuida, intenta encontrar un porqué a su mutismo. Los movimientos del rostro o los cambios en su piel nos van dando una idea del paso del tiempo.  Elisabeth se expresa por  gestos o poniendo atención a lo que escucha. Alma habla, por ella y por Elisabeth. El peso de la historia recae en las interpretaciones de Alma y Elisabeth. Alma habla, Elisabeth escucha y ambas se van fundiendo en la misma persona, uniendo sus almas, aunque en el fondo estas sean muy distintas la una de la otra. La fusión física la vemos en esa escena de unión de sus rostros, confundiendo el uno con el otro.
Poco después Alma se sentirá decepcionada al leer la carta de su paciente y decepcionarse  con su ser.  El silencio como renuncia del ser, es también el silencio de las películas del cine mudo. La luz blanca es el silencio de la imagen. Los personajes se adentran en esa luz, en esa blancura, como Cesare cuando entra sigiloso por la ventana para atrapar a su víctima. Alma y Elisabeth son el reflejo de las imágenes de sí mismas.


Ambas películas rompen el encasillamiento del género y la estructura narrativa fílmica. Los finales quedan abiertos y expuestos a ser reflexionados. Se funden en la oscuridad. Indagan ambas en las relaciones humanas vistas desde ambientes cerrados, claustrofóbicos. A veces no podemos distinguir la realidad del sueño.El desarrollo de Persona va adquiriendo una complejidad extrema y dejando interrogantes abiertos, podemos darle tantas interpretaciones como personas la vean.
La época de los sesenta en Europa responde a un cambio de cine más maduro, a nuevos retos cinematográficos expresados en esa serie de mensajes subliminales que encontramos al inicio; una serie de metáforas que esconden un código. Un caos narrativo que más podría pertenecer a un sueño que a la realidad. Bergman utiliza además el uso del blanco y negro, siendo esta época la última gran década de este formato.



El final de ambas no aparece con la palabra Fin sino que ambas retroceden al inicio y nos hace cuestionarnos aquello que nos han querido contar.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Análisis fotograma La Ventana Indiscreta


FICHA TÉCNICA

PELÍCULA: La ventana indiscreta.

AÑO: 1954

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Alfred Hitchcock

GUIÓN: John Michael Hayes

MÚSICA: Franz Waxman

REPARTO: James Stewart, Grace Kelly, Thelma Ritter, Raymond Burr, Judith Evelyn, Wendell Corey.

PRODUCTORA: Paramount Pictures

GÉNERO: Suspense. Película de culto.

SINOPSIS: Un reportero fotográfico (Stewart) se ve obligado a quedarse en casa con la pierna escayolada y con la única compañía de Lisa (Kelly), su novia y su enfermera (Ritter).Procura entretenerse observando desde casa con unos prismáticos lo que ocurre en las viviendas de enfrente. Debido a una serie de circunstancias, empieza a sospechar que uno de sus vecinos ha cometido un asesinato”


 

 

El fotograma representado se refiere a la película Rear Window (La ventana indiscreta),  película dirigida por Alfred Hitchcock en el año 1954.

En un plano medio objetivo que encuadra al personaje, reconocemos al protagonista del filme, Jeff (James Stewart) en  un ángulo desde el que contemplamos su rostro, el  de un hombre corriente, rondando la cincuentena. En este mismo encuadre apreciamos por detrás de él una composición de una serie de elementos que nos hacen saber que se encuentra dentro de un espacio cerrado, en este caso su piso. Aunque no podemos apreciarlo en su totalidad, sabemos que se encuentra sentado en una silla de ruedas, con ropa cómoda, de color cálido, como la luz que se difumina en su figura en contraste con las sombras. Observamos pues como la única luz que entra en este espacio nos viene de fuera, ya que él se encuentra dentro de este lugar (su piso) a oscuras y adivinamos que esta luz proviene del patio de vecinos que tiene ubicado enfrente, ya que lo podemos ver reflejado en la lente de su cámara. Por cómo sujeta dicha cámara, percibimos que se siente intrigado por lo que hay ahí fuera, y desvía la mirada del objetivo para encuadrar mejor la acción. Su rostro expresa suma curiosidad.

El encuadre desde donde lo observamos es desde fuera pero a la vez dentro de su espacio Tenemos pues una perspectiva cercana, no solo a su figura sino a personalidad. Una perspectiva subjetiva de este individuo. Nuestra mirada se introduce en la propia acción, lo que hace que nos identifiquemos con el personaje, como en una serie de planos/ contraplanos.

Jeff capta nuestra atención por la curiosidad que se muestra en su rostro, haciéndonos partícipes de sus intrigas y curiosidades con respecto al edificio de vecinos que tiene enfrente, un escenario delimitado por el encuadre cuadrangular de cada ventana y por el patio donde se ubica.


Su situación sedentaria le lleva a curiosear más allá de su espacio, de esas cuatro paredes en las que se encuentra y en las que se “mueve” durante toda la película, fijándose en vidas ajenas para huir por momentos de la suya propia y de ciertas responsabilidades que se le requieren.


Como espectadores que somos nosotros también, observamos sus movimientos, escasos y con ayuda,  sus intrigas, pasiones y  miedos. Él observa a los demás pero nosotros a su vez le observamos a él y junto a él vemos lo que él ve. Además se ayuda de su cámara para definir mejor cada escena que ve y saciar así aún más su curiosidad. Porque estas vidas ajenas son como sucesiones de escenas cotidianas y otras no lo son tanto.  Sabemos del trabajo de Jeff como fotógrafo con lo que adivinamos que es un hombre de acción y le gusta tomar imágenes de todo aquello que ve, aún a riesgo de poner su vida en peligro. Él necesita de ese deseo, de ese sentimiento un tanto voyeurista que le caracteriza de algún modo. Pero este deseo, como viene dado por un buen mirón, es el de mirar pero no querer ser mirado. Él observa desde la tranquilidad de su espacio, nosotros a su vez observamos todo esto desde la tranquilidad que nos da el ver una pantalla y también sabemos que en ese momento no somos observados, algo que nos reconforta. Solo en un momento es visto y él (y nosotros) nos espantamos entonces por  lo que pueda ocurrir a partir de ahora al haber sido descubierto.

La situación nos muestra a un Jeff pasivo, observador, pero a medida que la historia se va desarrollando y acontecen una serie de hechos, va pasando a convertirse  de algún modo en un ser más activo, siempre dentro de su limitada posición.

Nos sorprendemos cuando por ciertos momentos quisiéramos avisarle de algún hecho o situación que se está viviendo en las viviendas próximas mientras él duerme, siendo partícipes de historias y momentos que él no descubrirá hasta más tarde o que incluso solo intuirá. De alguna forma queremos que actúe en ciertos momentos, o actuar nosotros a través de él.

El narrador y protagonista, además de Jeff son los propios vecinos de enfrente de la ventana de su piso. Sin hablar entre ellos o dirigirse directamente a contar algo, sabemos prácticamente todo sobre todas y cada una de sus vidas, siempre a través de una visión muy subjetiva por parte de Jeff y desde una visión muy intimista y que nos aporta suspense. Adivinamos así sus historias, las que sin darse cuenta, ellos “ofrecen” a diario. Jeff además extrae sus propias conclusiones de cada uno de ellos, incluso los juzga y también nos hace partícipes de ello a nosotros como espectadores.  El recelo que siente hacia a alguno de ellos es el que le hace interesarse aún más y sentir sospechas y curiosidad por una de las vidas en concreto.

Nosotros a su vez somos participes y mirones de la vida de Jeff. Entramos en su intimidad, en sus anhelos y miedos, como el miedo que siente hacia el compromiso con Lisa, que sin embargo juzga en otras parejas por los comportamientos que él solo ve a través de su ventana.


Otra narradora de la acción es la ventana en sí, ya que es el modo de conexión con el exterior, del que se ve privado. Con lo que podemos dividir la imagen simbólica a través de este “eje visible” desde donde, siempre con un ángulo picado, se darán las acciones más relevantes.

Nos muestra el film un modo cronológico de una serie de intrigas y de hechos haciéndonos cada vez más y más partícipes de la historia. De la suya propia y de la que acontece ahí fuera. Es esa curiosidad innata de las que nos quiere hablar la película y  y que tan bien nos expresa de esta forma Hitchcock. Ese impulso y deseo de fisgonear en otras vidas que no sean la nuestra propia llegándonos a preguntar si no haríamos nosotros lo mismo si nos encontráramos en su situación. El hastío nos lleva a interesarnos por vidas ajenas y descuidar la propia.  Haciéndonos además críticos y jueces de unas u otras. También saca de nosotros ese lado curioso, transgresor de saber que algo está mal y aun así querer seguir haciéndolo, sin pensar después muy bien en las consecuencias, como después bien le ocurre a nuestro protagonista.  Pero nosotros como espectadores implícitos también hemos transgredido esa norma.

Por su parte Hitchcock, de igual manera a cómo observa Jeff, así observa el director al protagonista, recreándose en su vicio de juzgar y ser juzgado. Estamos pues ante una cadena de observadores y observados.

Jeff al utilizar su cámara como el instrumento que mejor sabe manipular, hace que todo le cambie de perspectiva, pareciéndole menos tediosa. Hasta su propia vida es menos aburrida cuando es vista a través del uso de su lente, como cuando sigue con su zoom a Lisa cuando ésta se involucra en la trama y toma acción por él. Lo hace contemplarla  con otros ojos y cambiar su opinión con respecto a ella y a nosotros con él.

Desde su ojo o visor de la cámara (circulares) y estáticos, observamos  los pisos, las viviendas (líneas paralelas) y las ventanas (cuadrados).

En conclusión , Jeff representa el deseo de esa curiosidad innata que está en cada uno de nosotros, de observar de forma pasiva y en ocasiones activa, la vida de otros juzgando así vidas ajenas interesándonos por momentos más en éstas que en las nuestras propias. Una definición también del suspense y curiosidad del cine de Alfred Hitchcock.


 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía utilizada como referencia: 

Historia del Cine (José Luis Sánchez noriega) Alianza Editorial.

La ventana indiscreta (Pablo Pérez) Libros Dirigido.

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